A medida que los mercados globales se tambalean por los bombardeos de EE. UU. e Israel en Irán, las acciones en EE. UU. se han mantenido relativamente estables. Los estrategas señalan que el cambio en la posición energética de EE. UU. es uno de los factores clave, pero no el único.
A medida que los mercados globales se ven sacudidos por los bombardeos de EE. UU. e Israel en Irán, el mercado de valores estadounidense ha mostrado una resistencia notable.
Los analistas indican que la transformación de la posición energética de EE. UU. es un factor clave detrás de esta estabilidad, aunque no el único.
Según los analistas, el desempeño relativamente estable del mercado de EE. UU. tiene tres soportes principales. En primer lugar, EE. UU. se ha convertido en un exportador neto de energía desde 2019. Si bien el aumento de los precios del petróleo ha incrementado algunos costos, también ha fortalecido las acciones de los sectores energético y de defensa. El sector energético del S&P 500 alcanzó un máximo histórico el lunes, convirtiéndose en un pilar importante del mercado.
En segundo lugar, la rotación del mercado y las compras en caídas también han desempeñado un papel. Este año, las grandes acciones tecnológicas y de software han experimentado correcciones en sus valoraciones. Tras una fuerte caída por el conflicto, los inversores han vuelto a comprar acciones de NVIDIA, Microsoft y Palantir, lo que elevó los índices principales desde la zona negativa.
En tercer lugar, los datos económicos han proporcionado confianza adicional. El índice ISM de manufactura de febrero fue de 52.4, ligeramente inferior al de enero (52.6), pero aún por encima de 50 durante dos meses consecutivos, lo que indica una expansión sostenida en el sector manufacturero. Entidades como Piper Sandler sostienen que estos datos respaldan su perspectiva de un aterrizaje suave para la economía estadounidense y una recuperación cíclica que podría extenderse hasta 2027.
Además, después de años de conflictos y sanciones, la fuerza militar y económica de Irán ha disminuido. Esto ha llevado a algunos inversores a pensar que el potencial de escalada del conflicto es limitado y que es poco probable que cause un impacto material en las ganancias empresariales.
Sin embargo, los riesgos siguen presentes. Trump ha expresado que no descarta extender las acciones militares, incluso más allá de varias semanas. Si la interrupción del suministro de petróleo y gas se prolonga por más de unas semanas, afectaría a las economías europeas y asiáticas que dependen de la energía importada, lo que, a su vez, podría ralentizar el crecimiento global. Jamie Dimon, CEO de JPMorgan, también ha advertido sobre un grado considerable de complacencia en el mercado, especialmente con respecto al riesgo de inflación.
Extracto del artículo
- La performance de las acciones de EE. UU. se ha mantenido relativamente estable a pesar de la inestabilidad global.
- Tres factores claves apoyan este desempeño: la posición de EE. UU. como exportador neto de energía, la rotación del mercado y datos económicos positivos.
- La alta en los precios del petróleo beneficia a sectores energéticos y de defensa, con el S&P 500 alcanzando un nuevo máximo histórico.
- Aunque las tensiones con Irán persisten, se piensa que el potencial de escalada del conflicto es limitado.
- Expertos advierten sobre el riesgo de complacencia en el mercado, especialmente relacionado con la inflación.