Los subsidios en los países del sudeste asiático para mitigar el impacto del aumento de los precios de los combustibles han incrementado la carga fiscal, exponiendo el riesgo de una rebaja en la calificación de la deuda soberana. Esta asistencia financiera, destinada a calmar los descontentos, podría desencadenar un ciclo vicioso de depreciación de la moneda y aumento de precios.
Los países del sudeste asiático han implementado subsidios para suavizar el impacto del aumento de precios del combustible, lo que ha llevado a un mayor peso fiscal y ha expuesto a riesgos de degradación de la calificación de la deuda soberana. Esta forma de asistencia financiera, lanzada para calmar el descontento popular, puede crear un ciclo vicioso de depreciación monetaria y aumento de precios.
La mayoría de los países del sudeste asiático dependen de las importaciones de petróleo del Medio Oriente, la guerra en Irán ha impulsado un aumento drástico en los precios de la gasolina. Debido a que la infraestructura de transporte público sigue siendo insuficiente, el aumento en los precios de la gasolina tiene un gran impacto en la vida diaria de los sudesteasiáticos.
Estos países han recurrido a subsidios para calmar la ansiedad: el gobierno de Filipinas paga 5000 pesos (aproximadamente 83 dólares) a los conductores de taxis y jeepney, mientras que Indonesia subvenciona el precio de la gasolina para mantenerlo en 10,000 rupias indonesias (aproximadamente 59 centavos) por litro. Vietnam está utilizando un fondo de estabilización de precios de combustible para reducir los precios de la gasolina, el primer ministro Phạm Minh Chính ha insinuado planes para expandir este fondo.
Sin embargo, estas políticas están deteriorando directamente las finanzas públicas. El déficit del fondo de petróleo en Tailandia alcanzó 42 mil millones de baht (1.29 mil millones de dólares) a fines de marzo, y se está evaluando un préstamo de hasta 20 mil millones de baht para cubrir el déficit. El ministro de Coordinación Económica de Indonesia, Airlangga, estimó en marzo que un precio de petróleo de 97 dólares por barril haría que el déficit fiscal de Indonesia alcanzara el 3.5% del PIB, superando el límite legal.
Las preocupaciones sobre la laxitud en la disciplina fiscal siguen en aumento, lo que llevó a Moody's y Fitch a reducir recientemente la perspectiva de calificación crediticia de Indonesia de 'estable' a 'negativa'. Si los subsidios al combustible llevan a un aumento adicional del gasto, el riesgo de rebajas en la calificación podría aumentar.
La depreciación de las monedas del sudeste asiático también es motivo de preocupación, ya que el aumento del gasto gubernamental ha aumentado la presión sobre estas monedas.
Extracto del artículo
- Los subsidios para combustibles en el sudeste asiático han aumentado la carga fiscal y el riesgo de rebajas en las calificaciones de deuda soberana.
- La guerra en Irán ha elevado significativamente los precios de la gasolina, afectando la vida cotidiana en la región.
- Políticas de subsidios están deteriorando las finanzas públicas, con déficits crecientes en países como Tailandia e Indonesia.
- La presión de gastos gubernamentales ha llevado a una depreciación de las monedas locales, generando preocupaciones sobre la estabilidad económica.